Este sábado, 4 de julio, arranca la 113.ª edición del Tour de Francia, la carrera de ruta en la que 184 ciclistas de 23 equipos se disputan el podio y los premios a la mejor clasificación en montaña (camiseta de puntos rojos), joven (camiseta blanca), equipos, y posición en la que los ciclistas cruzan la meta y los esprints intermedios (camiseta verde). Aunque el ciclismo en todas sus versiones no está entre los deportes más populares, el Tour de Francia es el segundo que más congrega audiencia, según el portal Limeligth Digital. La prueba gala es vista por 3.500 millones de personas, solo superada por los 5.000 millones que siguen el Mundial de Fútbol de la FIFA.
Por Sandro Angulo Rincón
El Tour de Francia, la competencia ciclística de tres semanas más importante del planeta, se disputa desde 1903 y solo se ha suspendido en dos ocasiones por la Primera y Segunda Guerra Mundial, esto es, desde 1915 hasta 1918 y desde 1940 hasta 1946. Aunque se llevó a cabo entre 1999 y 2005, el ganador de esas siete carreras, el estadounidense Lance Armstrong, fue despojado de los títulos por dopaje.
La identidad en el ciclismo está relacionada con las pruebas de ruta, puesto que el pedalista se asocia con el territorio, la nación y su historia. Las más relevantes son el Tour de Francia, el Giro de Italia y la Vuelta a España, amén de otras competencias de un día (clásicas) y una semana, donde el ciclismo sigue siendo uno de los grandes deportes celebrados en los países católicos de Europa, como lo manifiesta Gilles Fumey.
Según Phillippe Gaboriau y Requião, Moraes y Silva, el Tour de Francia se ha vinculado con el progreso social e industrial de esa nación y con la contemplación de regiones vinculadas a guerras del país a lo largo de su historia. El recorrido es, por tanto, una forma de ejercer soberanía en un territorio que destaca por su atractivo turístico.
El apelativo de la Grande Boucle (la gran vuelta), como también se le llama en el argot deportivo, se debe a que sus etapas tradicionalmente dibujan un gran circuito o bucle alrededor del mapa francés. Sin embargo, esta competencia no ha sido inmune a la crítica. Una de ellas apunta a que es un deporte anglosajón, practicado por atletas blancos de altos ingresos. De hecho, el exciclista español, Fran Ventoso, dijo que “por desgracia, el pelotón en general es clasista” en el programa de televisión Informe Robinson al contextualizar cómo el ciclista colombiano Nairo Quintana fue discriminado por sus rasgos indígenas. Con la irrupción de los corredores mulatos y mestizos colombianos en la década de los 80, el Tour de Francia fue dejando un poco su carácter eurocéntrico al permitir la participación de pedalistas de diversas etnias.
Los ciclistas franceses han sido los más ganadores, 38 títulos en total, aunque desde 1985 no han vuelto a obtener la camiseta amarilla que distingue al vencedor de la clasificación general (ver gráfico).

Otros ganadores, en su orden, han sido Bélgica (en 18 ocasiones), España (12), Italia (10), Luxemburgo (6), Gran Bretaña (5). Colombia (1), el único país de Latinoamérica, obtuvo el título con el mestizo Egan Bernal en 2019.
En la edición 113 de este año, se aguarda la lucha por el primer lugar entre el esloveno Tadej Pogačar (ya con cuatro títulos conseguidos) del equipo UAE Emirates.XRG, originario de una nación con escasa tradición ciclística, el danés Jonas Vingegaard (con dos títulos) del Visma Lease a Bike, el belga Remco Evenepoel del Red Bull-Bora, y el despunte de dos promesas, el mexicano Isaac del Toro del UAE Emirates-XRG y el francés Paul Seixas del equipo Decathlon-CMA CGM.
En esta oportunidad, compiten 23 equipos y 184 pedalistas de 27 países (ver gráfico), de los cuales 155 son europeos (84,2%), 15 de América (8,1%), 13 de Oceanía (7%) y 1 de África (0,5%), con lo cual se demuestra el carácter aún eurocéntrico y elitista de este deporte.

Según la página oficial del Tour de Francia, de las 21 etapas, siete son en terreno llano, cuatro de media montaña, ocho de montaña con llegadas en alto en Gavarnie-Gèdre, Plateau de Solaison, Orcières-Merlette y Alpe d’Huez (2 veces), 1 contrarreloj por equipos y 1 contrarreloj individual. Habrá 2 jornadas de descanso. De un total de 37 poblaciones, la carrera llega en forma inédita en 10 de ellas
- Tarragona (España) (salida de la 2.ª etapa).
- Granollers (salida de la 3.ª etapa).
- Les Angles (llegada de la 3.ª etapa).
- Gavarnie-Gèdre (llegada de la 6.ª etapa).
- Hagetmau (salida de la 7.ª etapa).
- Malemort (salida de la 9.ª etapa).
- Ussel (llegada de la 9.ª etapa).
- Circuito de Nevers Magny-Cours (salida de la 12.ª etapa).
- Meseta de Solaison (llegada de la 15.ª etapa).
- Thoiry (salida de la 21.ª etapa).
Las etapas de montaña se disputan, en su orden, en los Pirineos, el Macizo Central, los Vosgos, el Jura y los Alpes. El Tour explorará nuevas cumbres en la presente edición: la Côte de Begues (2.ª etapa), la ascensión a Gavarnie-Gèdre (6.ª etapa), el Col de la Griffoul (10.ª etapa), el Col du Page y el Col du Haag (14.ª etapa), el Plateau de Solaison (15.ª etapa) y el Col de Sarenne por su vertiente suroriental (20.ª etapa). El Col du Galibier (2.642 m) será en esta ocasión el techo del Tour 2026. El desnivel positivo, es decir, la suma de todos los metros de ascenso que realizan los ciclistas durante una etapa o durante toda la prueba, es de 53.950 metros.
Están programadas dos contrarrelojes. La primera etapa será una contrarreloj por equipos de 19 kilómetros en Barcelona, y la 16ª fracción entre Évian-les-Bains y Thonon-les-Bains, una contrarreloj individual de 26 km.
Los temas de debate
Hay temas periféricamente abordados en las transmisiones de televisión y redes sociales sobre el Tour de Francia, debido al afán de los periodistas por mantener la buena reputación de la carrera y asegurar patrocinios para las próximas ediciones. Un tema de debate es, sin duda, el del cambio climático, fenómeno que afectará el desempeño y la salud de los ciclistas, los cuales estarán expuestos a temperaturas extremas que pueden superar los 37 grados centígrados. Es tan delicada la situación que los organizadores de la Grande Boucle han pensado en convertirla en una prueba de otoño y no de verano. Sin embargo, este tipo de eventos deportivos, que deberían ser una plataforma para promocionar las energías limpias y los desplazamientos en bicicletas, no suelen permitir activismo ambiental en las etapas.
Otra polémica que ha surgido en los últimos años es sobre la actitud que han tomado algunos pedalistas en los descensos de las etapas de montaña. Bajar en una bicicleta a 70 u 80 kilómetros por hora solo por reducir en unos segundos la llegada a la meta, ha convertido el ciclismo en un deporte extremo, concebido para arriesgar la vida como los kamikazes japoneses de la Segunda Guerra Mundial.
No se puede dejar a un lado tres cuestiones que prenden el debate en cada edición de una gran vuelta: (1) las diferencias económicas de los equipos en la contratación de los mejores corredores, fisioterapeutas, analistas, entrenadores, asesoramiento médico y psicológico que, en muchas ocasiones, resultan ser abismales frente a los equipos más chicos, lo que desbalancea la consecución de títulos y premios a favor de los más pudientes; (2) la necesidad de que una prueba de tres semanas se desarrolle en América, continente donde se cuenta con miles de practicantes y millones de aficionados, con el fin de que el ciclismo adquiera una proyección más global; y (3) la sombra del dopaje tecnológico, alimentario y alopático siempre se cierne sobre esta disciplina deportiva, máxime cuando ahora se observan desempeños atléticos nunca antes vistos que aumentan la sospecha sobre la transparencia de los participantes en la obtención de los primeros lugares.
No obstante, el Tour de Francia es una prueba que garantiza espectáculo y que, aunque la práctica del ciclismo es costosa, no así es su disfrute en las carreteras, pues los aficionados pueden tener cerca a sus ídolos, sin que deban comprar una entrada para vitorearlos en cada una de las etapas.
Referencias
Fumey, G. (2006). Le Tour de France ou le vélo géographique. Annales de Géographie, 4(650), 388-408.
Gaboriau, P. (2003). El Tour de Francia y la Belle Epoque del ciclismo. Revista Sociedad y Economía (4), 137-158.
Informe Robinson (2015). Programa de televisión. Canal + España.
Requião, P. y Moraes, M. (2017). O ciclismo de estrada e a construção de uma cultura nacionalista: um olhar sobre o Tour de France. Movimento Revista de Educação Física da UFGRS, 23(1), 407-418.
Foto de portada: Sandro Angulo Rincón.
